Si nos ponemos académicos, la Real Academia de la Lengua propone pirata informático” como traducción de hacker, entendiendo como tal “persona con grandes habilidades en el manejo de ordenadores, que utiliza sus conocimientos para acceder ilegalmente a sistemas o redes ajenos”. Ilegal, pues, pero no maligno. Traducción fiel a la distinción entre hacker y cracker, por lo tanto.

Lo que pasa con los diccionarios es que una cosa es lo que pone y otra cosa lo que entiende la gente, y es probable que el público de a pie tenga una percepción negativa de la palabra pirata. Para muchos, el pirata es el tipo que le robó los datos de la tarjeta de crédito por Internet, o el chaval que se baja películas de la Red, dos cosas ya muy distintas de por sí.

Esa confusión se debe en buena parte a los medios de comunicación, pero no sólo a ellos, porque tampoco las autoridades parecen tener muy claro todo este asunto.

A finales de marzo, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pidió a los medios de comunicación que dejaran de utilizar el término “piratería” porque criminaliza a los usuarios. Hasta aquí, parece que eso es precisamente lo que dicen los defensores de los hackers. Pero es que la frase no acaba ahí. Hay que dejar de decir piratería, instruye Sinde, para decir “descarga ilegal”.

En cuanto a la definición de pirata, descubrimos que si nos llamaran eso, lo más ofensivo no es la cuestión de las leyes, sino la tercera definición, que reza “persona cruel y despiada”. Y tampoco hace falta ponerse así, total por bajarse una peli o colarse en un servidor protegido.

Así que tenemos unos piratas orgullosos de serlo; unos hacker orgullosos de serlo que se sienten insultados si se les llama piratas (y que en teoría, tienen razón); unas autoridades con afirmaciones contradictorias al respecto; un criterio académico al que nadie hace mucho caso y un público general que considera que hacker y pirata son sinónimos y cracker es una tostadita para hacer canapés.

“Nos robaron nuestra palabra”, se lamentaba hace poco en Wired Richard Greenblatt, uno de los grandes pioneros de la informática, “y está perdida sin remedio”.

Vía: Baquía

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